Es imposible negar que en algún momento alguien se creyera el cuento de ser un "Pitufo". Muchos de quienes los vimos pueden negarlo, pero creo esa fue el principal objetivo de Peyo, su creador a través de la compañía de Hanna Barbera.
Una vez más, el mítico belga nos dejó un poco discriminadas porque para las féminas la variedad de elección no fue mucha. Seguro que alguna joven susceptible se quedó pegada con la personalidad de Pitufina, pero a esta altura no sería de extrañarse.
Para que no nieguen su reminiscencia, los nombro aquí y apuesto a que 8 de cada diez personas, recordará que se sintió en alguna oportunidad como ellos: Papá Pitufo, Pitufina, Fortachón, Goloso, Vanidoso, Bromista, Granjero, Filósofo, Armonioso, Minero, Poeta, Perezoso, Miedoso, Sastre, Tontín, Soñador, Cocinero, Bromista, Músico, Gruñón, Bebé Pitufo (de los dibujos animados), Genio, Carpintero, Dormilón y Romántico.
Si alguien recuerda alguno que no esté, por favor menciónelo… Aunque vivían en las setas de un bosque frondoso, ¿Nunca pensaron dónde estaban específicamente?, ¿Nadie odió a Gargamel y a su gato Azrael? Apuesto a que al fin y al cabo terminaron por aceptar que no podría existir un capítulo sin ellos. De todas maneras, Gargamel fue el único ser humano que permaneció cerca de ellos y su gato, por apestoso que parecía, tenía algún motivo de aparición.
Nunca entendí por qué azules. Nadie supo darme una respuesta, pero aunque sé que son dibujos animados de los 80’, alguien debe saberlo. En fin, no importa, tampoco trasciende en qué se basó Peyo para crearlos. Al menos creo que fueron unos de los pocos dibujos que tuvieron un toque inocente, que claramente hoy no existe y que probablemente no volverá.


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