Observemos su cara de interés. No se trata de criticar por nada aunque la mayoría "tira la piedra y esconde la mano" pero a eso estamos acostumbrados en Chile. Por eso me gusta cuando al menos entre unos cincuenta jóvenes, acorralan a uno que otro miembro del gobierno como si fuera un novillo asustado.No es necesario ser el juez que cita al banquillo, sino que hay instancias en que es gratificante demostrar que los menores de treinta años tenemos derecho a pedir la cuenta aunque no tengamos una memoria tan nutrida sobre los avatares de la historia.
Es de esta forma como salen los trapitos al sol y los políticos que se llenan la boca con los casi veinte años de democracia, remarcan de manera muy evidente que no saben dónde están parados ni qué piensan las nuevas generaciones. Es una manera vulgar de demostrar en pocas palabras que las ansias de poder priman sobre la "representación social". Es decir, no sirve de nada el significado que los cientistas políticos le rinden a este cargo.
Eso demostró -según mi opinión- el abogado, senador y ministro secretario general de gobierno, José Antonio Viera-Gallo Quesney. Anteriormente formó parte del MAPU (Movimiento de Acción Popular Unitaria) y es amigo de Gutemberg Martínez (esposo de la senadora DC Soledad Alvear), por ello se entienden esas alianzas y tapaderas en nuestro país. Total, el amiguismo y espaldarazo sobran, al igual que las cuchilladas por la espalda como señala nuestra jerga, coa o como quieran llamarle.
Lo explico de la siguiente forma para que se entienda -por si a alguien le interesa lo que ahora lee-, como una elección presidencial en pleno consejo de curso en un colegio normal. Primero, está el presidente que toma decisiones para la mejora de los alumnos que representa. Así están el vicepresidente, tesorero y secretario, de quienes ya conocemos su función.
Por ende, me detengo en este último porque cumple la función especial de mantener a sus compañeros al tanto de lo que ocurre en cada sesión y por supuesto de los temas y decisiones trascendentes. Para mí, aquello no ocurrió con su visita a la UNIACC. No sabía de todo pero al menos tuvo la decencia de reconocer. De todas formas creo que no lo quedó opción pero no respondía lo necesario, evitaba mucho y no se interesó por satisfacer nuestras dudas porque de lo consultado "no todo le compete".
O asimismo, "no me pregunte a mí, eso no me corresponde" dijo en reiteradas ocasiones. En realidad, si no sabe nisiquiera cuáles son las proyectos de ley que discuten los parlamentarios de qué sirve opinar. No es competente y punto y lo peor, es que LE PAGAMOS POR ESO, pero no a muchos le importa lo suficiente. Todos votan igual, súper democrático: ¡Viva Chile, mierda!



